Musaka

Ingredientes

  • 2 ó 3 berenjenas (aprox, 1 kg en total)
  • 2 patatas
  • 1 cebolla grande
  • 3 dientes de ajo
  • 1 bote de tomate natural triturado (comprado en la verdulería)
  • 750 gr de carne picada (mitad y mitad de ternera y cerdo)
  • 250 ml de vino blanco (un brik de cocinar)
  • pimienta y sal
  • aceite de oliva (se gasta bastante)

Para la bechamel y el gratinado:

  • entre 500 – 600 ml de leche
  • 40 gr de mantequilla
  • 80 gr de harina
  • nuez moscada y sal
  • queso rallado (una bolsa entera)

Tiempo de preparación:

2 horas

Elaboración

  1. Empezaremos preparando las berenjenas. Se pueden usar peladas o con piel, bien lavadas. Las cortaremos en láminas de grosor medio, para que luego aguanten bien al montar la musaka y no se rompan. Colocaremos las láminas que acabamos de cortar sobre un escurridor y les añadiremos generosamente sal por ambos lados, así conseguiremos que suden y pierdan el amargor que puedan tener. Las dejaremos reposar unos 20 – 30 minutos mientras vamos preparando las patatas.
  2. Una vez peladas y limpias las patatas, las cortaremos en láminas de grosor medio, como hicimos con las berenjenas. Las salaremos y las pondremos a freír, a fuego medio. Las cocinaremos solo hasta que empiecen a estar blanditas, no hace falta freírlas del todo, ya que luego terminarán de hacerse cuando metamos la musaka a hornear. Una vez fritas, las sacamos a un plato con papel absorbente y las reservamos.
  3. Cuando las berenjenas ya hayan sudado y soltado su líquido, las lavamos con agua fría y las secamos bien. Las freiremos a tandas, como hicimos con las patatas, a fuego no muy fuerte y hasta que estén tiernas. Al sacarlas de la sartén, es muy importante que las coloquemos sobre papel absorbente, ya que las berenjenas tienden a absorber mucha grasa.
  4. Ponemos a calentar aceite en una sartén o cazuela y, cuando coja temperatura, echamos en ella la cebolla y los ajos, todo bien picadito. Añadimos sal y dejamos pochar a fuego suave, hasta que la cebolla esté bien tierna. Incorporamos ahora la carne a la sartén, la condimentamos (solo con sal y pimienta, o con orégano, tomillo u otras hierbas al gusto). Subiremos el fuego y salteamos la carne a fuego medio, moviéndola un poco para que quede lo más suelta posible. Cuando la carne haya cambiado de color, la regamos con el vino y subimos el fuego hasta que se haya evaporado el alcohol. Añadimos ahora el tomate triturado, mezclamos bien con la carne y cocinamos todo junto, a fuego suave y semitapado, entre 15 y 20 minutos o hasta que se haya reducido todo el líquido. Retiramos del fuego y reservamos.
  5. Mientras el tomate y la carne se están cocinando, vamos a preparar la bechamel. Ponemos un cazo al fuego con la mantequilla, cuando esté derretida añadimos la harina. Movemos para que se integre y dejamos cocinar a fuego suave un par de minutos, vigilando que no se tueste demasiado.Vamos ahora añadiendo la leche, de poco en poco, y removiendo continuamente. Cuando la mezcla vaya teniendo la consistencia deseada, aliñaremos con sal y nuez moscada y terminamos de cocinar. Debe quedar una salsa bien ligada, pero cremosa. Si hace falta, se puede añadir más harina (tostarla un poco antes en otra sartén).
  6. Ponemos el horno a precalentar a 180°. 
  7. Pasamos ya a montar la musaka. En una fuente apta para horno y muy ligeramente engrasada, colocamos una base de patata. Cubrimos con berenjenas y, sobre éstas, repartimos la mitad del guiso de carne y tomate que acabamos de hacer, procurando que quede compacto y liso. Ponemos otra capa de berenjenas, encima el resto de la carne y terminamos con una capa final de berenjenas. Cubrimos todo con la salsa bechamel y añadimos una capa generosa de mozzarella u otro queso rallado.
  8. Metemos la fuente con la musaka al horno, que debe estar precalentado. Hornearemos a 180º, calor arriba y abajo, durante unos 15 o 20 minutos, y terminamos con la función grill o gratinador, unos minutos más, hasta que el queso esté doradito a nuestro gusto.

Consejos de preparación y otras opciones:

  • Se puede preparar con antelación, dejando el gratinado para el último momento.
  • Congela perfectamente, así que podemos tenerla guardada en tápers en el congelador para cuando la necesitemos.

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